emol, 12708/2010, extracto.-
Cruzo la ciudad de Nueva Orleans traqueteando en el tranvía de Saint Charles, que tiene 185 años de historia, cuando leo que cerró el segundo ascensor más antiguo de Valparaíso, el del Cerro Cordillera, inaugurado en 1887. De los cerca de 32 ascensores que tuvo el puerto, hoy queda media docena. De seguir así las cosas, pronto no habrá ninguno. El ascensor no es sólo un medio de transporte de los porteños -en baja por los colectivos-, sino también un elemento constitutivo de su identidad y de la belleza de la ciudad, y un imán turístico. Y una de las razones por las cuales la Unesco declaró a Valparaíso patrimonio de la humanidad.
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