jueves, 7 de junio de 2007

Jorge Edwards | Valparaíso y el Congreso de la Lengua 2010.

"Chile ha ofrecido ser la sede del próximo Congreso de la Lengua, cuya última versión se acaba de celebrar en Colombia. La propuesta chilena ya fue aceptada y la reunión tendría lugar a fines de enero de 2010 en Valparaíso y en alguna otra ciudad. Claro está, de acuerdo con nuestras muy arraigadas costumbres, propusimos la sede, los demás la aceptaron con simpatía, hasta con entusiasmo, y después parece que nos olvidamos del tema. Ahora bien, no es necesario que echemos a volar demasiado la imaginación. El Congreso sería el primer evento de un año de bicentenarios en toda la región y se haría en torno al tema unificador por excelencia, el de la lengua común. Y en el Valparaíso de Rubén Darío y la revolución del modernismo, de Pablo Neruda y Gonzalo Rojas, de Salvador Reyes y Carlos León, de tantos otros. Si se organiza bien, podrían venir los grandes escritores, ensayistas, filólogos, de la lengua actual, además de observadores y de invitados especiales. No sé si el interés o la utilidad práctica de una reunión de esta especie, de esta envergadura, puede definirse. No se le pueden poner números, lo cual, en los tiempos que corren, la convierte en una reunión bastante original. Pues bien, si se gasta tanto dinero en tonterías y en reuniones pomposas y ociosas, dos o tres millones para un encuentro así, repartidos entre el Estado y colaboradores privados, no es mucho. Y hablar de Rubén Darío, del famoso Certamen Varela, de la publicación de Azul, frente al mar Pacífico y a los pelícanos, al pie de los cerros porteños, en medio de un paisaje relacionado con la literatura nuestra y con la universal, con Herman Melville, con Joseph Conrad, con Pierre Loti, no dejaría de ser extravagante y hermoso. Algo que nos ayudaría a salir de nuestras rencillas mezquinas, que nos podría levantar el ánimo y hacer bien a todos." [Los armisticios platónicos, El País, 5/6/2007, vía Bitácora Almendrón]


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